¿Un niño de siete años es moralmente maduro?
Esta pregunta fue objeto de debate hace décadas por parte del clero y los laicos de la Iglesia católica. La larga tradición de la Iglesia de exigir a los niños confesar sus pecados antes de recibir su primera comunión fue el punto de controversia. La primera comunión marcaba su aceptación formal de la religión y más o menos era a la edad de siete años. Pero a partir del Concilio Vaticano Segundo de 1962 a 1965, más de la mitad de la diócesis de los Estados Unidos actuaron sobre la creencia que los niños de siete años no entendían la diferencia entre el bien y el mal y propusieron su primera confesión a partir de los diez años de edad (Fiske, 1973). Estas decisiones diocesanas se encuentran en la misma línea de las perspectivas teóricas de Piaget y de Kohlberg.
¿Por qué se discute sobre moralidad y se estudia sobre el desarrollo intelectual?
¿Acaso, el pensamiento moral no es consecuencia de la personalidad, actitudes y de influencias culturales? Cada día son más los psicólogos y educadores que adoptan el punto de vista de Piaget y Kohlberg en cuanto que el desarrollo moral es un proceso racional que coincide con el desarrollo cognoscitivo del niño.
Desde esta perspectiva teórica los niños no hacen juicios morales hasta que no han alcanzado cierto nivel de madurez cognoscitiva, que implica desprenderse de su pensamiento egocéntrico. Esta madurez cognoscitiva la alcanzan a través de un proceso normal de maduración, como resultado de la interacción con otros de su misma edad y con los adultos.
¿Cómo se produce el desarrollo moral? De acuerdo a la teoría de aprendizaje social propuesta por Piaget, por ejemplo: cuando Clarita va al colegio, se mueve más allá del mundo de sus padres; pasa menos tiempo con ellos y más con otras personas. Gradualmente aprende a tomar sus propias decisiones. A medida que aprende a hacerlo, se ve a sí misma como igual a sus mayores a quienes un día aceptó como autoridades absolutas. Conforme va creciendo, tiene contacto con otros puntos de vista, algunos de los cuales contradicen lo que le ha enseñando en casa. En un esfuerzo por reconciliar lo que en casa le han dicho y lo que otras personas, a quiénes respeta, cree, Clarita llega a la conclusión: que no hay norma absoluta e inmutable de la moralidad, que las personas pueden formular su propio código moral sobre el bien y el mal. Decide qué reglas va a seguir y comienza a formular su propio código moral.
De acuerdo al enfoque cognoscitivo y del desarrollo el pensamiento moral, la moralidad es acorde con la madurez cognoscitiva. En ese transcurrir hacia la madurez cognoscitiva y moral, una persona pasa a través de varias etapas definidas, específicas y cualitativamente diferentes. Pero la secuencia es siempre la misma.
Algunos conceptos de los estudios de Piaget acerca del juicio moral del niño, plantea como piensan los niños acerca de las reglas, acerca de la motivación que subyace a diversas acciones, mentira, engañar, acerca de la autoridad del adulto, el castigo y la responsabilidad. Piaget sacó conclusiones sobre los cambios cualitativos en el pensamiento del niño, que llegan en el proceso de maduración. Postula una serie de etapas de desarrollo que coinciden con los cambios cualitativos:
moralidad de restricción y moralidad de cooperación.
Piaget dice: al analizar el pensamiento infantil en referencia a las reglas, lo que los niños hacen no siempre corresponde con lo que creen y, por tanto, la evolución de la forma como practican las reglas atraviesa varias etapas, en diferentes épocas, en relación con el progreso del pensamiento.
Mientras los estudios realizados por Kohlberg sobre el desarrollo moral, sostenían que el nivel de razonamiento moral de un niño depende de la edad y madurez del mismo.
Kohlberg define el desarrollo moral como el desarrollo del sentido de la justicia de una persona. A medida que se desarrolla la capacidad de Clarita en cuanto al desarrollo moral, su concepto de justicia se vuelve cada vez más maduro. Para que el razonamiento moral progrese, un niño necesita de oportunidades para desarrollar sus capacidades intelectuales y así comprender el punto de vista de otras personas. Un sujeto cuya lógica queda fijada en la etapa de operaciones concretas está limitado a la etapa pre convencional 1 y 2.
Un sujeto cuya lógica queda fijada en la etapa de operaciones formales, está limitada a la etapa moral convencional 3 y 4. Por tanto, garantizar con oportunidades el desarrollo cognoscitivo se garantiza el desarrollo moral de un sujeto.
Como hemos visto, un componente básico del desarrollo del razonamiento moral es, la capacidad que tiene el sujeto para comprender el punto de vista de otro. La importancia que este tiene para comprender cómo el otro se puede ver afectado por nuestras acciones, ¿podemos ajustar lo que queremos hacer con lo que los efectos de nuestras acciones hacen a los demás? Es posible que la imposibilidad de ponerse en el lugar del otro, pueda ocasionar una conducta antisocial.
Tanto Piaget como Kohlberg, consideran que el desarrollo moral como proceso coincide con el desarrollo cognoscitivo. El desarrollo moral está influido por el nivel de maduración del niño así como por la interacción con adultos y con otros niños.

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